La caída de Maduro y el nuevo ciclo del crimen organizado

Detención de Nicolás Maduro: impacto regional y nuevos riesgos de seguridad para Chile frente al crimen organizado

1) Un hecho disruptivo: Venezuela entra en fase de incertidumbre estratégica

La captura o detención del dictador Nicolás Maduro marca un quiebre político y operacional en Venezuela y en el tablero regional. No se trata únicamente del reemplazo de una figura que usurpaba un cargo presidencial: es el inicio de una fase típicamente asociada a vacíos de poder, realineamientos internos y una disputa por el control de estructuras estatales y paraestatales.

Medios internacionales informan que Maduro enfrenta cargos vinculados a narcotráfico / narcoterrorismo, y que el proceso judicial avanzará durante los próximos meses, configurando un escenario de transición con tensiones institucionales.

En términos de seguridad, la detención genera tres fenómenos inmediatos:

  1. Fragmentación del poder político interno
  2. Competencia por rutas y rentas criminales
  3. Reacomodo de redes transnacionales ya instaladas en Sudamérica, particularmente en economías con presión migratoria y fronteras extensas (Chile incluido)

2) Efecto dominó en América Latina: el crimen organizado no se detiene, se adapta

Cada vez que un régimen altamente centralizado entra en crisis, suele ocurrir lo mismo: la presión se desplaza desde lo político hacia lo criminal.

En Venezuela, durante años han coexistido:

  • economías ilícitas (oro, contrabando, tráfico de migrantes)
  • redes logísticas asociadas al narcotráfico
  • redes de protección política y militar

La detención de Maduro no destruye automáticamente esa arquitectura; por el contrario, en el corto plazo puede volverla más peligrosa, por competencia entre facciones.

Algunos análisis ya describen que el control o presencia externa podría prolongarse, mientras se reconfigura el mando interno.

3) ¿Qué se espera en los próximos meses? Tres escenarios posibles

Desde la perspectiva de inteligencia y seguridad, Chile debe mirar los siguientes escenarios:

Escenario A: Transición relativamente ordenada (probabilidad media)

  • instalación de un liderazgo provisorio más estable
  • acuerdos con actores internos
  • reapertura paulatina de cooperación internacional

Este escenario reduce la violencia política, pero no elimina el crimen organizado: solo lo vuelve más negociador.

Escenario B: Fragmentación y disputa interna (probabilidad alta)

  • facciones civiles/militares compiten por control territorial
  • aumento de violencia
  • expansión de economías criminales

Este escenario es el más crítico para Chile: exporta delincuencia, rutas y migración irregular, y empuja a bandas a buscar nuevos refugios.

Escenario C: Endurecimiento del aparato remanente (probabilidad media)

  • grupos de poder “residuales” se radicalizan
  • represión interna
  • aislamiento internacional parcial

Esto genera más desplazamiento humano y más mercado para el tráfico ilícito de migrantes.

4) Chile y el riesgo principal: “exportación delictual” y consolidación de redes

Chile se enfrenta a un riesgo concreto y creciente: que la crisis venezolana no termine en Venezuela, sino que continúe en forma de criminalidad organizada transnacional.

El caso más emblemático es el Tren de Aragua, cuyas células activas y expansión han sido materia de investigación reciente en Chile, revelando estructura, jerarquías, células y conexiones que no operan de manera improvisada.

Incluso análisis locales advierten sobre el “efecto fantasma”: atribuir todo al Tren de Aragua sin entender que también hay hibridación con redes locales, lo que complejiza aún más el mapa criminal.

5) Las amenazas directas para Chile: cinco focos operativos

Con la detención de Maduro y la tensión institucional en Venezuela, lo esperable es:

5.1 Tráfico ilícito de migrantes en aumento

Cuando un país se desestabiliza, se activa el mercado criminal:

  • redes de paso
  • cobro por “cupos”
  • falsificación de identidad
  • coacción a familias

En Chile ya se observa presión en el fenómeno: aumentaron significativamente las víctimas vinculadas a trata de personas y tráfico de migrantes, con fuerte presencia de víctimas venezolanas.

5.2 Reforzamiento del crimen organizado transnacional (Tren de Aragua)

No es solo presencia territorial: es

  • control de mercados ilícitos
  • violencia intimidatoria
  • secuestro/extorsión
  • homicidios selectivos

5.3 Riesgo de “externalización” de disputas internas

En criminología operativa esto es clave: cuando cae un “mando central”, las facciones buscan:

  • refugio
  • financiamiento
  • expansión de control en otros países

Chile es atractivo por:

  • rentas de extorsión elevadas
  • víctimas con bajo poder de denuncia
  • mercados urbanos con vulnerabilidades

5.4 Armamento, expertos tácticos y exmilitares

Reportajes recientes en Chile ya advierten células con participación o soporte de exmilitares venezolanos en dinámicas delictuales.

Ese fenómeno eleva la amenaza porque introduce:

  • disciplina táctica
  • organización
  • uso de armas
  • inteligencia operacional

5.5 Delitos de alto impacto (secuestro, trata, extorsión)

En Chile el crimen organizado ha evolucionado hacia delitos de dominación social:

  • “impuestos” territoriales
  • control de zonas
  • explotación sexual
  • tráfico de drogas al detalle con violencia

6) Implicancia geopolítica: el crimen organizado como variable de poder

La detención de Maduro abre una fase donde el control de recursos (petróleo, divisas, rutas) adquiere centralidad. Incluso se reportan decisiones desde EEUU orientadas a controlar o proteger recursos venezolanos en el marco del nuevo escenario.

Para Chile, el punto no es discutir ideología: el punto es que cuando un Estado entra en debilidad, el crimen organizado ocupa el espacio.

Y cuando el crimen se transnacionaliza:

  • cruza fronteras
  • se instala en barrios
  • corrompe instituciones
  • crea “Estados paralelos” microterritoriales

Conclusión: Chile debe anticiparse (no reaccionar)

La detención de Nicolás Maduro probablemente marque el inicio de una transición compleja que podría durar meses o años. En ese periodo, la principal amenaza para Chile es la adaptación y expansión de redes criminales vinculadas a Venezuela, en especial aquellas con presencia ya confirmada como el Tren de Aragua. De ahí la importancia de anticipación frente a los escenarios más probables.

Desde la lógica de la seguridad nacional, Chile debe:

  • fortalecer inteligencia criminal y migratoria
  • priorizar la desarticulación financiera de los grupos criminales (hacer seguimiento de flujos)
  • elevar la cooperación internacional a través de organizaciones como Interpol / Ameripol
  • reforzar el control fronterizo con capacidad investigativa (no solo militar/policial)
  • proteger a las comunidades más vulnerables (principal blanco de extorsión y trata)

Porque en la práctica, el crimen organizado no necesita ganar elecciones: solo necesita aprovechar el vacío.

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